Historia & hospitalidad

Por Jayne Clark, USA TODAY

Enviado 1/15/2004 9:37 PM [Artículo Original >>]

PUERTO VALLARTA, México — Casa Kimberley, el escondite vacacional donde Elizabeth Taylor y Richard Burton tomaron, retozaron, pelearon y bebieron un poco más y la vida era buena.

Casa Kimberley

La famosa pareja abandonó la villa hace muchos años, por supuesto. Pero los curiosos aun vienen, invitados a 8 dólares por cabeza por los dueños actuales quienes los alientan a posar como Liz y Dick, para fotos en el patio o relajándose en la habitación violeta de Liz.

“¿Lindo, eh?” pregunta, mientras la cámara hace click.

Han pasado 40 años desde que se estrenó La Noche de la Iguana, la película que puso a esta entonces remota costa pesquera de 12,500 almas en el mapa. El director John Huston había encontrado una locación al sur del pueblo en un cerro rocoso solamente accesible por mar. Burton, la estrella de la película, llegó acompañado por Taylor (ambos estaban casados con otras personas al mismo tiempo). Las co-estrellas Ava Gardner, Deborah Kerr y Sue Lyon (la ninfa de Lolita) también llegaron. Así que había cientos de paparazzi esperando grabar los fuegos artificiales con tanta estrella.

The Night of the Iguana

Pero al final, la imagen que perduró fue aquella con las hojas de palmera enmarcando la dramática Bahía de Banderas donde la accidentada Sierra Madre caía por el borde del Océano Pacifico. Y hoy en día, aquella visión permanece, no obstante de manera alterada.

Después de la filmación Taylor y Burton se quedaron. (El le había comprado la Casa Kimberley por $57,000 usd como un regalo por sus 32 años.) Otros glitterati los siguieron. Y a finales de los ’60s, Puerto Vallarta se había convertido en un buen lugar para turistas.

Liz y Dick

Naturalmente, mucho ha cambiado desde entonces. El crecimiento alocado se ha desbordado hacia el norte. Primero en 1980 con la construcción de una marina, después los hoteles y resorts y cadenas. Después a Nuevo Vallarta, una comunidad separada un poco más al norte por la bahía. Y finalmente a Punta Mita en la punta norte de la Bahía de Banderas, a 56 km del centro, donde casas lujosas y un Resort Four Seasons han echado raíces.

A pesar del desarrollo, el corazón histórico de Puerto Vallarta permanece puro. O tan puro como un pueblo playero con una población de 250,000 personas y 4 millones de visitantes anuales puede llegar a ser. Y ese corazón es la clave del la longevidad. Los desarrollos de resorts Mexicanos mas nuevos como Cancún, Los Cabos e Ixtapa podrán ser más populares, pero fueron creados por planificadores del gobierno y especuladores de bienes raíces. Puerto Vallarta evolucionó.

Centro de Vallarta

“Lo que tiene Puerto Vallarta es que tiene historia,” dice el hotelero y presidente del buró turístico Gabriel Igartúa. “Era un pueblo pintoresco antes de ser un destino turístico.”

Como su corazón tradicional tiene una agradable plaza donde los niños persiguen palomas y puestos para bolear los zapatos hacen un negocio muy activo. En una orilla el malecón pegado al océano (recientemente remodelado después del huracán Kenna en el 2002), artistas haciendo castillos de arena, malabaristas y músicos. Del otro lado, la torre coronada de la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe se eleva como un faro. Estrechas calles de adoquín serpentean hasta las colinas donde techos de teja roja se asoman entre el abundante follaje tropical.

Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe

Esto es el viejo Vallarta, donde una escena de arte y cenas muy animadas (con 22 galerías comerciales contadas la última vez) se ha desarrollado. Aquí, pueden escuchar jazz en el restaurante a un lado del río, ir a clases de Pilates o también ordenar Dom Perignon por $50 el la copa. Un paseo corto hacia el lado sur del Río Cuale, el cual atraviesa el pueblo antiguo, nos lleva a lo que hoy conocemos como la Zona Romántica. Sus casas son una combinación ecléctica entre establecimientos que satisfacen tanto las necesidades locales como los gustos de los turistas.

Los eventos regulares y especiales dan a los visitantes la oportunidad de convivir con la comunidad. En temporada alta, dos veces por mes hay tours en la tarde y noche a galerías de arte que atraen a la gente local. Dos veces por semana realizan tours a casas privadas para obtener dinero para obras de beneficencia. Un festival culinario cada Noviembre presenta aclamados chefs. Y este año se traslapará con el primer Festival de Cine del Puerto Vallarta, Nov. 6-14.

“Vallarta no es artificial. Es un pueblo vivo,” dice el director cultural de la ciudad, María Jose Zorrilla. “Si vivimos del turismo, pero producimos nuestro propio arte.”

El encanto del antiguo Vallarta

El pueblo antiguo es más respetado por su arte, historia y sus escenarios que por la calidad de sus playas. Aun así los que saben se ven más atraídos por el Viejo Vallarta. Los regulares de varias décadas se juntan a jugar bridge y backgammon en sus lugares habituales bajo palapas en playa Los Muertos. Entre ellos está Jack Rolfs, un ejecutivo retirado proveniente de San Francisco y parte del gran contingente de norteamericanos residentes de tiempos compartidos. El descubrió el lugar en 1957 cuando un carruaje tirado por caballo llevaba a los turistas del hotel a asolearse a esta playa.

Playa Los Muertos

Actualmente hay varios restaurantes exclusivos con mesas puestas sobre la arena para cenar a la luz de las velas. Nelly Barquet esta comiendo su almuerzo bajo el elevado techo de paja de uno de ellos, El Dorado, el cual ella inauguró en 1960. El escenario del restaurante es cada vez más sofisticado, dice.

“Aquí no había ningun chef (preparado) hace 43 años. Ahora puedo contarlos uno por uno,” dice. “Si no tienes un chef, estas kaput.”

Barquet es la matriarca de una de las primeras familias de la era de resorts en Vallarta. Llegó en 1957, “cuando había alrededor de 15 turistas.” Fue su ex-esposo, el fallecido Guillermo Wulff, quien llevó a Huston a Mismaloya, donde gran parte de La Noche de la iguana fue filmado. También construyó el hotel y otros edificios que sirvieron como locación.

Nelly Barquet, Elizabeth Taylor, Guillermo Wulff y George Hamilton

Ninguna otra película filmada aquí hizo tanto ruido como lo hizo la Iguana. Pero un grupo de organizadores esperan mantener viva la memoria con el festival de filmes, el cual invoca los nombres de Huston, Burton, Taylor y otros asociados con la película.

Robert Roessel, presidente de este evento, va manejando hacia el sur con el viento de la carretera de la costa que lleva a la locación de la filmación, narrando mientras maneja. Va esquivando las villas amuralladas de Conchas Chinas, el antigua área residencial de Vallarta. “Ese es de Mrs. Fields’ — la de las galletas —. Ahí filmaron “For Love or Money”, dice.

Pasa la salida hacia la locación de Depredador, en donde un anuncio enorme a la orilla de la carretera muestra a un musculoso futuro gobernador de California con una enorme ametralladora. Y finalmente Roessel llega a los acantilados rocosos de Mismaloya, donde un restaurante de la película, con su nombre cambió para siempre el pequeño pueblo pesquero que habitaba en la ex-locación. Aparte de esqueletos de cemento, sólo queda una que otra cosa del set original. No importa, dice.

Mismaloya

Toda la historia detrás de La Noche de la Iguana es el tórrido romance (entre Taylor y Burton) y la sensación que crearon,” dice. “Puerto Vallarta ha perdido algo de eso. Estamos tratando de traerlo de regreso, y crear un alboroto.”

Sacando provecho de la nostalgia cinematográfica

De regreso en Casa Kimberley, un grupo que apenas llega a ver la impresionante enorme fotografía de Taylor resplandeciente con adorno de Cleopatra en la cabeza. Dentro hay un festival del amor de Taylor-Burton con posters de películas, anuncios de perfume Passion y portadas de revistas viejas por doquier. Los turistas escuchan atentamente as Maurice Mintzer mientras cuenta sobre la impresionante capacidad para tomar de Burton y la privacidad que pedía la pareja y sus discusiones.

Su esposa, Toy Holstein Mintzer, compró la casa de Taylor en 1990, que incluía la casa al otro lado de la calle unida por un puente rosa, el “puente del amor.” Dijo ella después de la muerte de Burton en 1984, la actríz jamás regresó a la casa. Atrás quedaron muebles, libros, ropa, cosmeticos, hasta cartas. El año siguiente Mintzer abrió la casa con seis bares, nueve habitaciones y doce baños para invitados durante la noche. Los tours públicos comenzaron el año siguiente.

Calle Zaragoza, puente

Alguna veces los visitantes se quedaban hasta tarde por las noches, bebiendo en la terraza en el bar de Richard Burton adornado con 16 santos pintados a mano. En algunas ocasiones hacían peticiones muy extravagantes, como la ocasión en que una mujer le pidió a Mintzer tomarse una fotografía sentada en el baño de Liz.

“Jamás haré eso de nuevo,” dijo. “Hay que tener clase. Y eso no tenía clase.”

Su esposa puso la casa en venta recientemente. La pareja tiene alrededor de 70 años. Tiene muchas escaleras. Tal vez demasiados visitantes también.

Mientras los turistas hacen fila sobre el puente de amor rosa y abajo en la calle angosta esperando su transporte, pueden escuchar las voz de Mintzer comenzando el siguiente tour. “Cuando la casa se vendió, fue el fin de una era… ” decía.

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