¿Quién puede olvidar un delicioso día de aventura o descanso en las playas de Puerto Vallarta? Como no apreciar los hermosamente coloridos y variados atardeceres que pintan de manera distinta cada tarde los cerros y edificios del puerto.


La “Catedral” de Puerto Vallarta

Todo es tan maravilloso en las mentes de los espectadores al disfrutar del paisaje cuando el ocaso se hace presente, pero una estructura llama la atención destacando entre todos los elementos cerca del malecón: una corona en lo alto del cielo sostenida por una torre. Este elemento tan representativo de la ciudad pertenece a la torre principal de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada a unas cuadras del malecón. Los oriundos del lugar orgullosamente también la llaman la Catedral de Puerto Vallarta.

Sin poseer un estilo bien definido, la corona predominantemente tiene estilo barroco, erróneamente se dice que es una réplica de la corona que portaba la esposa de Maximiliano de Habsburgo emperador de México en 1864, la emperatriz Carlota, la realidad es que es un diseño del cura párroco Don Rafael Parra Castillo, quien también diseñó la torre que la sostiene.

La iglesia con su peculiar combinación de estilos que van desde sus torres renacentistas y el estilo neoclásico de su cuadro principal hasta los detalles de arte popular y contemporáneo mexicano, se convierte en una obra de arte lograda por la combinación de criterios y trabajo de albañiles, párrocos y habitantes de Vallarta.

El origen del templo se remontan a inicios del siglo XX, siendo está la primer iglesia de Puerto Vallarta. La idea inicial era que fuera una pequeña capilla en honor a la Virgen de Guadalupe, hasta que el padre Francisco Ayala, alrededor de 1915 sugiriera que la obra se dirigiera a ser un tributo a la edificación original de la Guadalupana en la ciudad de México, la Basílica de Guadalupe. Pronto dejo de ser capilla y se convirtió en parroquia.

Como muchas construcciones en México, se detuvo su edificación para dar paso a la guerra cristera, la instalación del espacio para el coro, con todo y órgano y su domo superior, dieron inicio a la siguiente etapa de construcción. El día en que se cumplieron 420 años de la aparición de la Virgen, según registros de la iglesia católica, el domo de la iglesia estaba listo. Para 1952 la torre principal estaba presente sobre la ciudad, pero no fue sino hasta 1965 que la corona, diseñada por José Esteban Ramírez Guareño, mismo que modeló el viacrucis en yeso, quedó colocada en lo alto de la torre. La cruz y la esfera encima de la corona son obra de otro artista, Esteban Ávalos Haro. La apariencia de las torres quedó completa en el año 1987.

El templo es parte medular de la fé de habitantes y turistas, en él se llevan a cabo misas en español, francés e inglés, además de misas bilingües sábados y domingos. El repicar de las campanas forma parte de los sonidos de la ciudad en fin de semana, y son más apreciados cuando las festividades de la Virgen de Guadalupe se llevan a cabo, en los primeros 12 días de diciembre. Sabores, sonidos, colores y la brisa del mar se combinan en el aire para cautivar los sentidos de toda persona que se acerque a sus alrededores.

Sin duda un signo representativo del destino mexicano que representa Puerto Vallarta, que no solo vale la pena admirar por fuera, sino también por dentro. En contraste con las imágenes religiosas de madera pintada, el altar de mármol, los confesionarios labrados en madera y la imagen de la Guadalupana realizado por Ignacio Ramírez, artista del estado de Jalisco, este edificio lleno de amor, entrega y sacrificios, debe estar en la lista de lugares que debe visitar en su viaje al puerto de Vallarta.