Los observadores han registrado más de 100 ballenas jorobadas concentradas en la Bahía de Banderas. Al norte de Puerto Vallarta, la zona de crianza está completamente desbordada: madres, crías y machos compiten por espacio en aguas que parecen hervir de actividad.
Ecobac reportó un promedio de cinco ballenas por hora, más del doble de lo que se considera normal. Las aguas cálidas las están reteniendo más tiempo de lo habitual, mientras que la abundante carnada en las caletas les ofrece las condiciones ideales para el cortejo y la reproducción. Los barcos de avistamiento apenas dan abasto para cubrir la alta demanda.

Las familias están disfrutando al máximo las excursiones matutinas en este pico de la temporada, uno de los más importantes de la década. Las autoridades aplican estrictos protocolos de protección para garantizar la convivencia armónica entre ballenas y embarcaciones.
Las playas reportan un aumento del 67 % en avistamientos. El calor se ha extendido hasta el 23 de marzo, favoreciendo que las ballenas permanezcan más tiempo en la bahía. Un salto de casi 50 metros se ha convertido en el momento inolvidable de muchas excursiones.
Entre los sitios más recomendados destacan los tours en catamarán. Los hidrófonos permiten escuchar en vivo los cantos de los machos, mientras los guías colocan etiquetas satelitales para fines de investigación científica. El norte de la bahía vive un drama constante, como ya ha ocurrido en otros años con la Bahía de Banderas.
Los catamaranes zarpan al alba con brisa suave. Los niños gritan emocionados con cada salto, mientras los adultos admiran los poderosos coletazos que retumban en el agua. El clima favorable ha alargado la temporada y está impulsando como nunca el ecoturismo en la región.
El intenso tráfico marítimo genera estrés en las ballenas, por lo que las autoridades han reforzado las distancias de seguridad. Las crías permanecen en zonas más protegidas y los “toros” (machos) continúan con sus retos y disputas territoriales. Desde los barandales de los catamaranes, las familias observan todo con seguridad.
Puerto Vallarta se ha vuelto 100 % ballenero. Los hoteles mantienen una ocupación sólida y los fines de semana se llenan con anticipación, por lo que se recomienda reservar con tiempo. La gran oleada central, las melodías del mar, los espías (spy hops) y la emoción pura marcan cada salida al mar.
Los locales siguen de cerca estas tendencias. El plancton abundante mantiene a las ballenas en la bahía sin necesidad de migrar todavía hacia el Ártico. Las manadas continúan alimentándose y reproduciéndose en estas aguas protegidas, convirtiendo esta temporada en una de las más espectaculares que se recuerdan en Puerto Vallarta.
Fuentes
Fuentes: Tribunal de la Bahía; Quadratín
